Como cada año, llega el momento de darle un profundo y cariñoso mantenimiento a nuestra amada casa. Hermanos se reúnen a la hora acordada para regresarle el brillo a su iglesia, un trabajo agotador, ero que tiene que ser hecho por alguien, y a veces, los empleados no son suficientes.

 

Esta primera jornada del año muchos hermanos respondieron al llamado y juntos pasaron una tarde completa reparando, pintando y restaurando los desperfectos que pueden hacer lucir mal el edificio. Agregándole un montón de risas, compañerismo y apoyo mutuo, una tarea ardua y cansada se transformo en una oportunidad de convivir y divertirse mientras se relajaban.

 

y tu… ¿Ya participaste en una jornada de limpieza? ¿Qué esperas?

¡Atento a la próxima y únete!